Memento Mori
El siguiente texto viene del libro: Los 5 tipos de riqueza: Una guía transformadora para diseñar la vida de tus sueños por Sahil Bloom
En la antigua Roma, se celebraban extravagantes celebraciones para conmemorar las victorias militares del floreciente imperio. El héroe militar conquistador desfilaba por calles repletas de ciudadanos que lo veneraban en una elaborada carroza dorada. Este trato especial podría haber hecho que el héroe se sintiera intocable, incluso inmortal. Conscientes de la tendencia humana a caer víctimas de nuestro propio orgullo, los romanos idearon una solución para mitigar esta sensación de inmortalidad: colocaron a una persona junto al héroe en la carroza, cuya única responsabilidad era susurrarle una ominosa advertencia al oído durante todo el desfile: Respice post te. Hominem te esse memento. Memento mori! (Traducción: «Mira atrás. Recuerda que eres mortal. ¡Recuerda que debes morir!»)
Les comparto el texto anterior porque me pareció interesante saber de dónde proviene Memento Mori.
Ahora sí, hablemos de la compra que preocupó tanto a mi hermana.
Supongo que es cuestión de ir creciendo, pero poco a poco comienzas a darte cuenta de lo valioso que es el tiempo y empiezas a ser consciente de cómo lo estás utilizando. Y más importante aún, si lo estás utilizando de manera significativa (lo que eso signifique para cada persona).
El año pasado, me dí cuenta que no era así.
Quizá fue o es falta de claridad en lo que quieres o en algún propósito, pero si no tienes cuidado, desperdicias mucho tiempo en cosas insignificantes.
Horas y horas en redes sociales…
Tratando siempre estar al día con TODAS las series…
Compromisos con gente que no te aporta mucho. Decir “sí” por compromiso, no por convicción…
Posponer decisiones importantes “para después”…
Compararte constantemente con la vida de otros…
Mantener rutinas que ya no te suman, solo porque son conocidas…
Perseguir metas que ni siquiera elegiste tú…
Quedarte en lugares o relaciones por comodidad, no por crecimiento…
Un día, después de estar scrolleando en redes sociales durante más de 1 hora, decidí que tenía que hacer algo al respecto. Y es ahí donde entra la compra del calendario.
El calendario es muy sencillo en realidad. Cada cuadrito representa una semana de vida. Cada hilera contiene 52 cuadritos lo que representa un año de tu vida. Y si tienes suerte de llenarlo por completo, llegarás a 90 años. Tengo 34 años, y créeme, al llenar los cuadritos se te enchina la piel.
Ya transcurrió más de un tercio de mi vida, y aunque siempre me he sentido increíblemente afortunado por todo lo que he vivido, aún me falta mucho por hacer. Y este calendario se ha vuelto el recordatorio perfecto de algo muy importante:
Tu tiempo aquí es finito y es tu responsabilidad, y de nadie más, aprovechar cada momento. No desperdicies ni un segundo en cosas insignificantes o cosas que no te acerquen a donde quieres o te conviertan en la persona que quieres ser.
Todos los domingos, al llenar un cuadrito más, reflexiono acerca de lo que hice en la semana. Y aunque pueda sonar algo mórbido el llenar un cuadrito cada semana, me ha hecho estar consciente de lo que es importante para mi en este momento.