La Salud es Siempre lo más Importante
Dicen que los tontos no aprenden, que las personas inteligentes aprenden de sus errores y que las personas sabias aprenden de los errores de los demás.
Pero hay lecciones que no se aprenden ni con inteligencia ni con sabiduría. Lecciones que, por más que te las repitan, solo entiendes cuando las vives en carne propia.
El dinero sí ayuda, pero no compra la felicidad.
Lograr eso que tanto querías no se siente como pensabas.
Tener el cuerpo que quieres no arregla cómo te sientes contigo.
Y la más importante quizá:
No valoras tu salud hasta que la pierdes.
Me doy cuenta de que no hay mucho que pueda decirte al respecto. Podría contarte cómo la salud de mi papá se deterioró por completo en cuestión de meses y lo perdí antes de tiempo.
Podría hablarte de mi “segundo papá” (padrastro): cómo, poco a poco, ha ido perdiendo la capacidad de moverse. Hoy, a sus 72 años, subir escaleras, entrar a un coche o incluso algo tan “básico” como ponerse los zapatos se ha vuelto una batalla.
Lo he visto de primera mano: no cuidar tu salud tiene consecuencias mucho más grandes que simplemente “verte bien”.
Pero lo entiendo. Hasta que no lo vives, no lo entiendes.
Solo espero que, cuando te toque aprender la lección, no sea demasiado tarde para ti ni para la gente que amas.