La "Fórmula" para ganar Confianza
No tengo problema en estar solo. Por naturaleza, siempre he gravitado hacia ello, y durante mucho tiempo, lo vi como una fortaleza.
…poder ir al cine solo.
…sentarme a comer en algún restaurante sin depender de nadie.
…incluso viajar a festivales como Tomorrowland solo.
Pero como casi todo en la vida, lo que empieza como una fortaleza, si no se equilibra, se convierte en un límite. Poco a poco, el costo de estar solo, el costo de no hablar con desconocidos, fue creciendo hasta convertirse en algo que me mantenía atascado en un lugar en el cual ya no quería estar.
Y es en ese momento donde comenzó una travesía que ha cambiado mi forma de ver cómo se construye la confianza, y en una fórmula que, en este caso fue para mis habilidades sociales, pero puede ser aplicada a lo que sea.
1. Acepta lo que no te gusta de ti
Esta parte es quizá la más difícil de todas.
A nadie le gusta sentir que no encaja o que hay alguna parte de ellos que no les gusta o les limita y no les permite ser quien quieren ser. Pero al final, creo firmemente que sólo puedes cambiar de ti aquello que te molesta, ¿no es cierto? Si no te molestara, pues no habría razón alguna para buscar cambiarlo.
Hay que ser valientes para dar este primer paso. Hay que tener la capacidad de verse frente al espejo, y como un científico, ver todas las partes que componen tu (próximamente antiguo) “yo” y poder determinar qué está funcionando y qué quizá ya no.
Porque es ahí donde mucha gente se atora: aquello que buscas cambiar, en algún momento, te sirvió de algo, y desechar esa parte de ti, es como despedirse de un gran amigo cuya vida los ha separado y solo quedarán los recuerdos de lo que alguna vez fue.
Pero para dar vida a algo mejor, es importante (y muy difícil) poder decir adiós a todo aquello que nos mantiene estancados en algo que ya no queremos hoy.
2. Dónde te encuentras hoy
No te vas a inscribir a un maratón si nunca antes has corrido en tu vida.
No vas a solicitar un préstamo multimillonario para iniciar un negocio si nunca antes has vendido algo (o quizá sí, pero no lo recomiendo).
No vas a cargar la barra con 100 kilogramos en press de pecho si no puedes sacar ni 5 lagartijas.
En mi caso, no iba a invitar a una desconocida a salir si no podía ni pedir direcciones a extraños.
No importa dónde te encuentres hoy. Tu punto de partida no debería ser nunca algo de qué avergonzarse. El único objetivo de este paso es el poder determinar lo siguiente: cuál es el primer paso que debes dar.
Actualmente, esta parte de la fórmula se ha vuelto algo complicada para muchas personas porque constantemente nos estamos comparando con lo que vemos en redes sociales. Olvidamos que lo que existe en redes, y lo que destaca, es el 1% del mundo real.
Y en ese 1%, siempre habrá alguien que esté por delante de lo que tú quieres hacer. Siempre habrá alguien más fuerte. Siempre habrá alguien más rico y exitoso. Siempre habrá alguien que te haga sentir que estás muy por detrás de lo que “crees que deberías estar”.
Es difícil… lo entiendo. Pero es importante que veas esto como tu propia travesía. Es importante que comiences a cosechar tu amor propio a través de tu propio progreso y no a través de la comparación con alguien más.
Conocía a muchas personas con una capacidad social increíble, y si me hubiera comparado con ellos, pues quizá nunca me habría atrevido a dar ese primer paso para mí.
3. Da el paso más pequeño que puedas y construye a partir de ahí
¿Sabes cómo comencé a sentirme más cómodo hablando con extraños? Caminaba durante horas en el centro comercial pidiendo direcciones de alguna tienda, preguntando la hora, y cuando ya entraba en calor, daba cumplidos o pedía recomendaciones.
Sé que para la gran mayoría esto debe sonar hasta ridículo, pero para el Giani increíblemente inseguro de esa época, este fue el primer paso que me anime a dar. Esto fue lo más pequeño con lo que me sentí cómodo en ese momento.
Pero no se trata de dónde comienza tu travesía o qué tan pequeño es el paso que das, se trata de construir a partir de ahí, y eso fue exactamente lo que hice.
Después de meses de hablar con desconocidos en el centro comercial, lleve el siguiente paso al gimnasio. Cada día, como reto personal, tenía que hablar con al menos un extraño. No importaba el tema ni si era una conversación corta o larga, pero me obligue, durante meses, a hablar con un extraño por día.
De no conocer a absolutamente nadie en el gimnasio, en meses, pasé a conocer a todas las personas que iban en mi horario y a crear grandes amistades. Algo tan pequeño como pedir la hora o pedir la dirección de alguna tienda, se convirtió en amigos que considero hermanos, en ahora ex-novias con las que la llevó aún bien y en oportunidades de crecimiento profesional y de negocios.
No importa qué tan pequeño sea ese primer paso para ti. Lo único que importa es que tengas la voluntad de darlo y comiences a construir a partir de ahí.
4. La Única definición de Confianza
Tengo que ser muy sincero contigo: nunca me sentí listo para hablar con extraños en la calle. Hasta la fecha, hay momentos donde aún me cuesta algo de trabajo y debo regresar a “pedir direcciones” para entrar en calor.
Pero creo que de ahí nace la verdadera definición de confianza. Esta definición la escuche hace un tiempo de un podcast de Mel Robbins, y sin duda, creo que es la visión correcta al pensar en confianza y cómo desarrollarla aún más.
La definición es la siguiente: “la confianza es la voluntad a intentarlo.”
No importa qué tan grande o pequeño sea el paso, no importa si los demás lo entienden o no, pero esa voluntad a intentar, es lo único que importa, y en mi opinión, es la única medida real de si alguien tiene confianza en uno mismo.
Todos nos enfrentamos a distintos demonios. Todos tenemos un monstruo que se asoma a través de las sombras de nuestras inseguridades o miedos para hacernos creer que hay cosas que no son para nosotros.
Pero te sorprenderías si tan solo lo intentas, si tan solo tienes esa voluntad. Al final, todo se reduce a eso: intentarlo…
5. Crea una racha positiva
Como cualquier otra habilidad, hablar con extraños requería práctica de mi parte. Y fue ahí donde fue clave el “hablar con un extraño al día”. No importaba qué tan buena o mala fuera la conversación, lo importante eran esas pequeñas repeticiones, era exponerme ante mis miedos una y otra vez hasta que fueran parte de mi vida. Es más importante hacer algo pequeño todos los días que hacer algo enorme cada 2-3 semanas.
¿Cuál es la acción más pequeña que puedes realizar hoy, pero que también podrás hacer el día de mañana? Ahí está la magia. Bueno… y en obligarte a realizarla cada día.
Y si “pedir direcciones” ya es muy fácil, pues quizá sea momento de buscar alargar las conversaciones y crear conexiones reales.
Y si hay un día que no puedes realizar la acción “más difícil”, pues siempre puedes regresar a “pedir direcciones”.
Esta es tu historia. Esta es tu travesía. Al final, la única medida real que tenemos es cuánto logramos progresar y si tuvimos la voluntad de intentarlo.