Solo Aquí Reside tu Poder (y tu Salud)
No sé muy bien qué esperábamos.
Que escuchara nuestras cartas y dijera: —Tienen toda la razón, la historia que me he contado durante seis años seguidos era mentira y hasta ahora lo veo—. Que nos agarráramos todos de las manos, en un círculo, cantando Kumbaya rumbo a un futuro mucho más brillante.
No sé si ese era el objetivo, pero si así era, puedo decir con certeza que fracasamos en el intento. No porque nuestras intenciones no fueran sinceras, sino porque nunca lograrás cambiar a alguien que no quiere hacerlo.
Dicen que tus maestros llegan en el momento en que estás preparado para escucharlos y, curiosamente, antes de lo que sucedió el jueves pasado, yo había estado leyendo La Teoría Let Them: La clave está en soltar, de Mel Robbins.
Hay dos ideas que quiero retomar del libro y explicar cómo pienso utilizarlas en esta difícil situación.
Todos tenemos la necesidad innata de querer controlar lo que nos rodea, pero jamás podrás controlar o cambiar a los demás.
Es normal querer controlarlo todo. No hay nada más difícil para la psique humana que lidiar con la incertidumbre. Para mucha gente, es preferible quedarse en una situación que odian —una relación, un trabajo, un hogar— antes que enfrentarse a lo desconocido.
Nuestra forma insana de intentar acabar con la incertidumbre es crear un control falso sobre nuestro entorno, y eso incluye a la gente que tenemos en nuestra vida.
Si tan solo se tomara sus medicinas…
Si tan solo se parara a caminar…
Si tan solo se diera cuenta de que esa historia falsa que ha creado en su cabeza está acabando con su salud…
Todas estas ideas nacen de una intención pura: ver a la gente que amamos en un mejor lugar. Pero siguen siendo ilusiones. Falsas sensaciones de control.
Es horrible tener que aceptarlo. Créeme. Fue increíblemente difícil ver la dificultad con la que caminaba, notar la falta de energía que tiene, saber exactamente qué es lo que le está haciendo tanto daño… y no poder hacer nada al respecto.
Céntrate en ti mismo, porque ahí es donde reside tu verdadero poder.
Al regresar a casa después de este intento fallido, me puse a pensar únicamente en qué podía hacer yo.
Tratar de soltar la idea de cómo sería su vida si tan solo pudiera darse cuenta de que lo están engañando.
Tratar de entender lo difícil que debe ser para él también, y aceptar que, si pudiera darle la vuelta a la situación, probablemente ya lo habría hecho.
Tratar de hacerle ver que, lo único que queremos de él, es compartir momentos juntos y necesitamos que esté bien de salud para poder hacerlo.
Me duele mucho aceptar que no puedo hacer más por él. Me duele verlo en el estado de salud en el que se encuentra. Pero al final, lo único que puedo hacer es estar ahí.
Como diría la tía Mel: “Cuando actúas buscando estar orgulloso de ti mismo, te da igual lo que los demás piensen.” Y al final, eso es lo que quiero: sentirme orgulloso de haber hecho únicamente lo que sí estaba en mis manos.