Lo difícil es divertido.
El mes pasado acompañé a mi novia (no oficial aún) a un torneo de futbolito de mesa. Su hermana y cuñado tenían un lugar de videojuegos y solían organizar distintos torneos cada par de semanas.
Mortal Kombat, Call of Duty, Halo y hockey de mesa son solo algunos de los torneos que podías encontrar en Paradise Games hasta la semana pasada.
Mientras esperábamos a que iniciara el torneo, me retaron a una partida de FIFA.
No tuve otra opción más que aceptar el reto mientras esbozaba una ligera sonrisa. Ustedes no lo saben, pero pasé gran parte de mi niñez jugando FIFA.
Yo era el típico escuincle que se conectaba en línea durante horas y se peleaba con desconocidos cuando perdía partidos (jugar en línea es un deporte de alto riesgo en mi opinión).
La partida comenzaba.
Empecé tocando el balón entre los defensas para atraer a sus jugadores y luego hacer la transición rápida a ofensiva. Había funcionado. No había pasado ni 1 minuto de juego y había anotado el primer gol.
Fue hasta que él hizo el saque de media cancha cuando lo noté. Nunca había jugado FIFA en su vida, o al menos, no el tiempo que lo había hecho yo.
Y fue ahí cuando la cosa se puso muy aburrida muy rápido.
Antes del minuto 30 de juego, ya íbamos 5-0 y no se veía por donde fuera a mejorar esto. Gracias a dios empezó el torneo de futbolito de mesa porque me dio la oportunidad de darle el control a alguien más.
Lo mismo le pasó a mi novia conmigo cuando jugamos Mortal Kombat. Yo soy malísimo en ese juego y ella solo se aburría jugando conmigo.
Cuando las cosas son muy sencillas, cuando no existe reto alguno, cuando tu nivel está muy por encima de lo que tienes enfrente, las cosas son aburridas.
Nadie quiere entrar a un Escape Room sabiendo todas las respuestas.
Que triste sería un rompecabezas que puedes armar en solo minutos.
Creo que sería terrible llegar al gimnasio y poder hacer todo a la perfección desde el día uno.
Las cosas son difíciles porque así deben ser. Son difíciles porque de lo contrario serían increíblemente aburridas. Son difíciles porque es la única forma de encontrar una mejor versión de nosotros mismos.
Comer mejor es difícil, pero del otro lado está una persona más disciplinada y alineada con sus metas.
Ganar músculo y perder grasa puede ser difícil, pero del otro lado está una persona más fuerte, con más energía y mayor salud para alcanzar otras metas.
Generar más dinero es difícil, pero del otro lado se encuentra una persona con mayor capacidad para resolver cualquier problema y brindar soluciones.
Ayer por la mañana ya no prendió el coche. Lo primero que pensé fue: ¿por qué demonios las cosas tienen que ser tan difíciles? ¿Por qué vas saliendo de un problema y llega el siguiente enseguida?
Y tuve que recordarme: porque de lo contrario, todo sería muy aburrido.
P.D. No sabes cómo me gustaría que por momentos sí fueran aburridas las cosas 😅.